La mayoría de los flujos de verificación pierden usuarios en momentos predecibles: una foto borrosa, una instrucción confusa, un control que falla en silencio. Nuestro bot de IA existe para atrapar exactamente esos momentos.
El abandono se concentra en tres puntos: la captura del documento (mala luz, documento equivocado, bordes cortados), el paso de selfie/prueba de vida (instrucciones poco claras) y el vacío de espera entre el envío y la decisión. Cada uno añade fricción; juntos pueden costar un porcentaje de dos dígitos de usuarios genuinos.
El ratio de onboarding es aritmética de ingresos. Si la captación de pago trae 1.000 registros y la verificación se completa al 80 %, has pagado por 200 usuarios que nunca llegan. Al 95 %, el mismo gasto rinde 150 clientes verificados adicionales — cada mes. La verificación es el último tramo de tu embudo; mejorarla suele ser la palanca de crecimiento más barata de un negocio regulado.
Una tasa de finalización alta solo vale si los controles siguen siendo estrictos. El bot allana el camino a los usuarios genuinos mientras el motor que hay detrás verifica en cada pasada las medidas de seguridad del documento, compara rostros, comprueba la prueba de vida y criba contra listas de sanciones y PEP. La fricción baja; el listón, no.